Mi aventura con 2 enormes negros

Iban todas las amigas entrando al local donde sería la fiesta, y de inmediato notaron el buen ambiente que había; tragos, buena música, y hombres musculosos y guapos como camareros. Ellos vestían solo unos apretados bóxer de cuero y una pajarita negra al cuello.

Las mujeres veían fascinadas a los chicos, los cuales les coqueteaban y ellas podían manosear a su antojo. Durante un buen rato bailaron y bebieron, hasta que llegó el momento del show.

Salieron cuatro enormes negros y se subieron a un mini escenario al fondo del local. Uno venía de policía, otro de vaquero, otro de militar y el ultimo de constructor. La música comenzó a sonar y ellos bailaban sensuales ante las mujeres que gritaban enloquecidas, mientras lentamente se iban quitando la ropa, subían a algunas al escenario y bailaban sensualmente con ellas encendiendo mucho más el ambiente.

El show terminó con los hombres desnudos ante las chicas, mostrando sus bien dotados penes sin ninguna vergüenza. Luego se pusieron los mismos boxers de cuero que llevaban los camareros y bajaron del escenario a compartir con las mujeres. Yo como amiga de la novia festejada estaba emocionadísima con dos de los bailarines, los aparte a un lado y les ofrecí un buen pago por pasar ambos la noche conmigo. Los hombres aceptaron felices.

Yo tenía 20 años pero que me veía aún más joven, era pequeña y delgadita, traserito y pechos pequeños pero firmes. Me despedí mientras los chicos se iban a vestir y sin que mis amigas lo notaran me fui junto con ellos.

-Iremos a un motel acá cerca- les dije sonriendo.

Los dos hombres me miraban pensando como una mujer tenía tal personalidad, pero ellos iban fascinados; una mujer joven y guapa con dinero para ellos era ideal.

Llegamos al motel y tomamos una habitación. Nada más entrar me empecé a desvestir mirando a los dos enormes machos que tenía para mí. Me quede solo con un coqueto conjunto de ropa interior en color rosa y me lance a la cama.

-Vengan chicos, soy suya

Los dos hombres se acercaron mientras se iban desnudando y subieron sin nada de ropa junto a mí. Comenzaron a acariciarme lentamente, tocando mis tetitas y besándolas, abriendo despacio mis piernas y metiendo sus grandes manos por mi trasero y mi conchita. Me bajaron lentamente el calzón y uno de ellos empezó a masturbarme con un dedo haciéndome mojarse mucho mientras su otro amante me quitó el sostén y se concentró en comerme los pechitos.

-Estas buena muchachita

-Deliciosa diría yo nena

Yo gemía llena de placer por las caricias y los halagos de los morenos machos mientras los hombres no dejaban de explorarla. El chico que me masturbaba sacó su dedo completamente empapado y puso su boca en mi vaginita bebiendo sus juguitos, metiéndome la lengua rápidamente sacándome enormes gemidos. Habría más mis piernitas, me succionaba la conchita con ganas y jugaba con mi clítoris enloqueciéndome.

-Quieres probarle la conchita a esta niña? Esta sabrosa hermano.

El chico cedió mi vaginita al otro hombre, el cual empiezo a torturarme con largas lamidas mientras metía y sacaba un dedito haciéndome mojarme más en tanto el otro chico tomaba lugar besándome en la boca y acariciandome los senos. Así hicieron que yo me corriera gimiendo como loca.

Los dos hombres tenían la verga durísima y ya querían penetrarme. Me hicieron ponerme a cuatro patas sobre la cama, el negro que tenía la verga un poco más pequeña se puso detrás de mi y lentamente comenzó a metérmela mientras su compañero se ponía delante de mí y me metía la verga en la boquita.

El que me penetraba lo hacía lentamente abriendo mi estrecha conchita con suavidad, yo a la vez lamia y chupaba con ganas el palo del otro hombre, una negra verga de unos 25cms de largo y muy gruesa.

Yo me la gozaba completamente recibiendo penetradas más fuertes y siendo follada por la boca, a los pocos minutos se corrió nuevamente.

El negro seguía con la verga dentro de mi concha, pero con un dedo empezó a dilatarme el culo, lo mojaba y seguía metiéndomelo y sacándomelo hasta que consiguió dejarme más suelto el agujerito. Se la sacó de la concha y fue por vaselina, con eso comenzó a meterme nuevamente el dedo y luego otro, abriéndomelo más, después se puso vaselina en el palo y muy despacio empezó a introducirlo en mi ano, gemía y gritaba ahogada aun con la verga del otro negro dentro de mi boca.

Ya estaba siendo firmemente follada por mi culo, pero aun no era todo, faltaba lo principal. El otro chico me la sacó de la boca y me recostó sobre su compañero con las piernas abiertas hacia él, y así mientras uno me follaba el culo con suavidad el otro comenzaba lentamente a metérmela por la concha, también con ayuda de la vaselina.

Increíblemente yo estaba siendo perforada en mis dos agujeros por dos negros enormes con vergas descomunales, ellos me embestían rítmicamente teniéndome casi desmayada de gozo y placer entre sus musculosos brazos. Mientras me follaban me besaban y tocaban mis pechos, los dos aceleraron un poco el ritmo sacándome gritos de placer.

Hicieron que me corriera dos veces y comenzaron a embestirme más y más rápido, mientras sentía que en cualquier momento me partirían. Gritaba entre dolor y placer por el salvajismo de ellos, pero me encantaba. El primero en correrse fue el que me perforaba el culo, lanzaba chorros de su semen muy profundamente dentro de mi hasta darme la última gota, luego el otro me llenó la concha de leche también muy al fondo y hasta la última gota.

Los tres respiraban agitados, los hombres me miraban y acariciaban satisfechos por el trabajo cumplido.


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